Cortázar sin barba
Eduardo Montes-Bradley ,
Buenos Aires: Editoria  Sudamericana, 2004.

por Pilar Roca, Hispamérica

A través de la imagen y la palabra, el escritor y director Eduardo Montes-Bradley está realizando una importante lectura de la vida intelectual en la Argentina del último siglo, un lectura que bien permite moverse en nuevas dimensiones que estimulan la reflexión en aquellos que se interesan todavía en saber cuál es la identidad de una comunidad unida, sobre todo, por la elección de dioses y mitos comunes. Sus documentales sobre escritores e intelectuales vivos, muertos o desterrados, producidos bajo el sello de Contrakultura, están llevando de vuelta a Argentina un relato personal,  y casi siempre  íntimo, de testimonios relacionados con el mundo de la cultura, la política o la literatura rioplatense. Con ellos intenta rescatar y reactivar los relatos de una historia dispersa por infelices exilios, interiores y exteriores, y por el continuo alejamiento de la verdadera dimensión humana que los argentinos con frecuencia imponen a los más venerados escritores de su universo literario. Es en este contexto como es aconsejable leer su último libro, Cortázar sin barba. Desmontando la imagen que los lectores acríticos y admiradores incondicionales crean, expanden y consumen de sus propios intelectuales. Desde una perspectiva divertida, con un lenguaje suelto y desinhibido, Montes-Bradley hace de su particular visión del escritor, nacido y naturalizado belga, un eslabón más en esta búsqueda hacia lo que define el ser argentino. Su enfoque se quiere libre de lecturas ya hechas, como deja claro cuando, en un juego de desencuentro con Fuentes como fuente principal para armar una nueva biografía, cuestiona el camino que parece obligado para opinar sobre Cortázar y decide arriesgarse para tratar lo que le parece el nudo gordiano que explica, más allá de su talento literario, la mitificación del autor de Rayuela. Quien acuda, pues, a este libro esperando un abordaje crítico literario o una biografía repleta de datos y anécdotas sobre el extraordinario cuentista puede llevarse una decepción, porque este trabajo no fue escrito para ellos, sino para aquellos que persisten en esconder el ser humano que se manifiesta bajo una serie de defectos o inadecuaciones formales sin mayor relieve que fueron con el paso del tiempo convertidos en virtudes mastodónticas. Este trabajo está dirigido a aquellos que insisten en leer Cortázar desde los lugares comunes, en vez de entender su  vida como intento profundamente humano de recuperar al padre y liberarse de un poder femenino manipulador. No es el objetivo del autor hacer un libro redondo y absoluto. Lo que quiere Montes-Bradley es hablar con desparpajo y sin cortapisas sobre cómo los mitos que anidan en el argentino sobre lo foráneo, y sobre todo lo europeo, hicieron irónicamente al escritor más argentino. La pregunta de Montes-Bradley, bien documentada, es si no será que ser argentino es un perpetuo accidente de nacimiento desencontrado tras el que se esconde un inconfesado deseo de hablar con el padre sin interferencias de fuentes ajenas. Podremos estar o no de acuerdo con él pero lo que se garantiza en esta lectura es materia para la discusión en un clima donde la carcajada nos libera.