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| PUBLIADO POR DIARI AVUI
5 DE MARZO DE 2005
ASSAIG
CORTÁZAR: UNA LECTURA DESDE LA IMAGEN
Por Xulio Ricardo Trigo (Barcelona)
(Traducido del catalán por Carles Álvarez-Garriga)
Sería bueno conocer el nivel de acogida que tiene Julio Cortázar entre las jóvenes generaciones. No hay que olvidar que su obra correspondió, sobre todo por lo que respecta a las novelas más importantes, a un momento histórico muy concreto. La Revolución Cubana, las dictaduras sudamericanas y su consecuencia: cierta bohemia intelectual que durante los 60 lucha desde París por reconstruir la dignidad. Éstos y otros son aspectos que participaron del análisis político y social que estaba detrás de las novelas del escritor argentino. Los lectores de entonces pensamos que la voluntad literaria de Cortázar puede transcender las circunstancias de la época y aventurar nuevas lecturas, más relacionadas con la realidad del siglo XXI. Si no es así, siempre quedará una obra de raíces fantásticas —sobre todo su narrativa corta— que funciona sin necesidad de darle más vueltas, y una capacidad y un rigor para el ensayo que debería tomarse como ejemplo. Después de todo, tampoco hemos estado nunca seguros de si era más importante la búsqueda de la integridad moral de Rayuela o la mirada a los límites de la razón, que está en la esencia de cuentos como «Casa tomada» y «El perseguidor». Una buena señal puede ser que ha pasado el tiempo y los libros de Cortázar continúan reeditándose; tanto gracias a la excelente tarea que hace la biblioteca de autor de la editorial Alfaguara, como a los numerosos ensayos sobre su figura literaria y humana. Una muestra de estos últimos es el libro que tenemos en las manos, Cortázar sin barba, del cineasta y periodista Eduardo Montes-Bradley, uno de esos extraños individuos que todavía son capaces de ver la cultura como motor de la sociedad de una época.
DESDE EL CINE
Pese a la importancia de la escritura cortazariana, no hemos visto tantas biografías sobre el autor en el Estado español. No como al nivel de un Borges, por poner un ejemplo. Hay una excelente biografía de referencia, Julio Cortázar, de Miguel Herráez, trabajo minucioso publicado en primera instancia por el IVEI de Valencia, y ahora este Cortázar sin barba que, como su título indica, se ocupa de modo preferente de los años anteriores a su estadía parisina.
Director, guionista y productor, entre otras cosas, Montes-Bradley ha hecho numerosos trabajos cinematográficos sobre escritores —quizá hay que hacer mención, según los críticos, del film Harto de Borges (2002), uno de estos invisibles en nuestro país—, y eso tiene una influencia decisiva en este libro. Partiendo de lecturas, fotografías, recuerdos y chismerías varias, se va construyendo una biografía incompleta, pero intensa en lo que toca a los puntos tratados. El mito de la eterna juventud del autor, de su soporte al peronismo, de su distancia con las cosas, y, claro, el análisis de su época como profesor en Chivilcoy, en Bolívar i en Cuyo. Con eso y recortes de correspondencia, Montes-Bradley traza el recorrido —físico pero también moral— de un escritor que llegaría muy lejos en las letras sudamericanas. Lo hace, sobre todo, con mirada de cineasta. Profundiza en la anécdota, en la imagen —las fotografías cumplen maravillosamente su papel—, en los pequeños detalles que más pueden informarnos acerca de la trayectoria cívica y de las pequeñas manías que van conformando el carácter, y a menudo la leyenda, del mito. Es una mirada amable, la de un perseguidor de la obra cortazariana, pero no por ello deja de lado la discusión radical sobre los temas tratados. Quizás éste sea el mejor elogio que puede recibir el libro: no dejar nada sin análisis crítico, confiar en la voz de Cortázar sólo como creador y, sobre todo, establecer la absoluta construcción literaria en la que el argentino convirtió su vida.
EL USO DE LA FOTOGRAFÍA
Hay que celebrar también el uso de la fotografía, no como complemento curioso sino como material que va cimentando el relato hasta convertirse en eje fundamental de la escritura. Esta característica de libro de materiales, tan querida por Cortázar y por la literatura más creativa, parece vivir un buen momento y muchos esperamos que vaya a más. También es importante decir que sin las fotografías el libro no sería posible: el arte encuentra a menudo sus mejores momentos en el mestizaje, un aspecto que rehúyen a menudo los productores de cultura. Una biografía de Cortázar ahora, necesaria y sutil, con las armas de la imagen y, detrás, la figura del autor de Rayuela, provocadora, surrealista, comprometida, genial. Por encima de todo, un ser humano capaz de llegar a la esencia siempre incorrecta de las cosas. Una biografía que no sólo atiende a las reglas de la literatura, que participa y se apoya en la imagen. ¿Atractiva, no? Más o menos, tanto como el autor biografiado. |
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