La Razón Madrid, viernes 28 de enero de 2005 Suplemento Cultura «La izquierda peronista inventó al Cortázar conservador» Eduardo Montes-Bradley recoge en una biografía la infancia y la juventud del autor de «Rayuela» por Víctor Fernández Barcelona - Tras haber convertido a Julio Cortázar en protagonista de un documental, el cineasta y periodista argentino Eduardo Montes-Bradley ha decidido desmontar los mitos que rodean al autor de «Rayuela» en el libro «Cortázar sin barba», editado por Debate. Se trata de un repaso a la infancia y los años de juventud de uno de los escritores fundamentales del siglo XX, que pretende ir mucho más allá de la identidad que forjó su mito. Y anuncia que lo próximo será el «Che»... –¿Por qué Cortázar? –¿Y por qué no? Es una muy buena excusa para hablar de otras cosas, prefigurándome como biógrafo. A lo largo de su carrera, el propio Julio Cortázar se ocupó de dirigir sus palabras a futuros investigadores de una manera mucho más obvia de lo que lo hizo Borges. –¿Cree que no ha tenido suerte Cortázar en el terreno biográfico? –Ha sido víctima de sus biógrafos. Por ejemplo, Cristina Peri-Rossi lo transforma en un oso de peluche. Los otros autores ni llegaron a salir de casa porque tomaron como fuente a la madre de Cortázar. –¿Cómo pudo Julio Cortázar pasar de conservador a apoyar el régimen castrista? –No creo que él fuera un conservador. Eso fue una prestidigitación de la izquierda peronista, muy interesada en hacerlo de derechas. Y es algo que sirve como propósito para hacer más espectacular la conversión evangélica, mojando sus barbas en el Jordán de La Habana. –¿Qué queda por saber de él? –Queda mucho, por ejemplo los prólogos. Tampoco se conservan las cartas que recibió de gente como Mario Vargas Llosa, Italo Calvino o Gabriel García Márquez. Es curioso que sólo hayan querido que prevaleciera su voz, algo que no deja de ser una construcción maniqueista del mito Julio Cortázar. –Su próximo objetivo literario parece ser Ernesto «Che» Guevara... –Empieza a hacerme ruido el mito de Guevara. Quizás sea interesante repensarse al «Che» como un fenómeno pop porque creo que hay bastantes similitudes entre sus barbas y la pelvis de Elvis como fenómenos culturales.