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| Miércoles 23 de junio de 2004
En Cortázar sin Barba se revela que el autor de Rayuela no era hijo de diplomáticos y que su izquierdismo no nació con su apoyo a la revolución cubana
Publican biografía crítica de Julio Cortázar a 20 años de su muerte
El escritor y documentalista argentino Eduardo Montes-Bradley afirma que el responsable de Bestiario fue torpe en su postura política y que lo mejor de su obra está en sus cuentos.
por Rodrigo Gonzalez
Para el autor argentino Eduardo Montes-Bradley el único galardón que trae la novela Los Premios (1960) aparece cuando el lector termina de leer el extenso libro. "Es una obra que me aburre mucho, que me cuesta seguir hasta el final", dice este documentalista y escritor que ha decidido entregar su particular mirada sobre el autor de Rayuela (1963) en Cortázar Sin Barba.
Recién aparecida en el mercado chileno, esta biografía deliberadamente trunca -pues llega hasta los años ´50, que es hasta cuando más le interesa el escritor a Montes-Bradley- desvela varios detalles ocultos y "malentendidos" en la vida del escritor argentino.
A través de un aplicado trabajo de investigación y un espíritu irrevocablemente crítico, el biógrafo descubre que Cortázar no fue, como se ha dicho, el hijo de un funcionario que trabajaba para el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino en Bruselas (Béligica). "Don Julio padre no era ni por asomo un diplomático de paso por la Legación Argentina en el reino de Alberto I. La idea de un padre diplomático forma parte de la mise en scéne familiar y tiene tan poco asidero en el campo de lo real como puede tenerlo el supuesto avento francés del eterno cronopio", escribe el autor, quien descubrió en el Registro Civil de Bruselas que el padre del escritor se ganaba la vida como vendedor viajero.
Siempre la madre
Para Montes-Bradley, una de las principales causas del mito propagado en torno a Cortázar proviene de su madre María Herminia Descotte. "La leyenda sobre un Cortázar hijo de diplomáticos en parte se debe a la madre. Todos los mitos argentinos tienen una madre que juega un papel fundamental en la formación de la personalidad de su hijo. Sucede con Borges, con Evita Perón, con Gardel y hasta con Maradona", dice el escritor y documentalista.
Otro de los aspectos que destacad Montes-Bradley -autor además de Osvaldo Soriano: Un Retrato y de los filmes Harto de Borges y Cortázar: Apuntes para un Documental- es la militancia política del autor de Bestiario (1951). "La clase media y la izquierda se preocupan de decir que Cortázar fue un converso, un señorito de derecha que descubrió el socialismo con la revolución cubana y se abrazó a las barbas del profeta Fidel Castro en 1959. La realidad es otra, sin embargo. Es injusto tildarlo así, pues Cortázar tenía una sensibilidad de izquierda desde muchos años atrás. En el año 1935 ya había invitado a Pablo Neruda a su colegio Mariano Acosta y recitaba a García Lorca cuando Franco no era ni siquiera una amenaza", afirma.
El biógrafo sostiene que los relatos de Cortázar son mucho mejores que sus novelas, incluyendo Rayuela, y que parte de su trabajo analítico es definitivamente menor. "Sus ensayos políticos son atroces y debería haberle dado vergüenza publicarlos. Fue muy injusto, pues mientras alababa la revolución cubana nunca fue capaz de abrir la boca acerca de la opresión en Argelia o en Vietnam, por ejemplo. En política, creo que alguien tan criticado como Borges fue más lúcido que Cortázar", remata. |
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